A lo largo de la historia judía existieron comunidades y familias que, como consecuencia de persecuciones, expulsiones o amenazas contra su vida, fueron obligadas a abandonar públicamente el judaísmo y adoptar otra religión. En la historia ibérica, muchos de estos hombres y mujeres fueron conocidos posteriormente como Anusim, y sus descendientes conservaron, en algunos casos, fragmentos de una memoria familiar, costumbres, y prácticas que sobrevivieron durante generaciones. Hoy, algunas de estas personas vuelven a preguntarse por sus raíces y buscan acercarse nuevamente al judaísmo. Este fenómeno plantea importantes preguntas históricas, culturales, comunitarias y también halájicas.
La tradición rabínica reconoce que no todas las conversiones o abandonos de una identidad religiosa ocurrieron en condiciones de libertad. El Talmud analiza diferentes situaciones de personas que fueron llevadas a otra religión por circunstancias externas y distingue entre una decisión voluntaria y aquella realizada bajo fuerza. En Ketubot 26b, por ejemplo, se diferencia entre quienes fueron sometidos a presión económica y quienes fueron forzados “por causa de sus vidas” (meḥamat nefashot). Esta distinción resulta especialmente significativa cuando hablamos de los antepasados de los Anusim, pues en numerosos casos históricos la adopción pública de otra religión estuvo vinculada a la supervivencia.
Por ello, considero que cuando los descendientes de estas familias investigan su pasado y buscan acercarse nuevamente al judaísmo, su búsqueda merece ser tratada con seriedad, conocimiento y sensibilidad. Esto no significa afirmar automáticamente que toda persona con ascendencia judeoespañola pero desapegada a las prácticas judaicas, sea judía; significa reconocer que existe una historia que puede y debe ser investigada, y que la persona que desea explorarla tiene derecho a encontrar espacios responsables donde pueda hacerlo.
Una reconexión seria con el judaísmo tampoco puede reducirse a descubrir un apellido, una tradición familiar o un resultado genealógico. Si una persona decide acercarse al judaísmo, debe existir disposición para estudiar, aprender, practicar y vivir progresivamente dentro de los parámetros de la tradición judía. La Guemará en Yevamot 47a–47b describe el proceso de quien desea incorporarse al pueblo de Israel y señala que se le enseñan tanto las obligaciones como las responsabilidades de las mitzvot. El proceso implica conocimiento, aceptación y compromiso.
Esta perspectiva es especialmente importante para quienes se acercan al judaísmo después de descubrir posibles raíces sefardíes. La reconexión no debería ser entendida como una reivindicación inmediata de identidad, sino como un camino de formación. Estudiar Torá, conocer la historia y las tradiciones judías, aprender sobre las mitzvot, experimentar el Shabat y las festividades y participar activamente de una comunidad son elementos que permiten transformar una inquietud personal en una experiencia de vida.
Desde mi perspectiva, la reconexión de los descendientes de este grupo social al que la tradición judía los llama Anusim no puede desarrollarse exclusivamente dentro de un espacio religioso. También necesitamos reconstruir el legado cultural, recuperar la memoria histórica, generar educación y crear vínculos comunitarios. Una persona que descubre una posible historia sefardí en su familia necesita espacios para investigar, estudiar, preguntar, conocer la cultura, compartir con otras personas que atraviesan procesos similares y acercarse progresivamente a la vida judía.
La tradición rabínica ofrece también una base para esta responsabilidad del que se debe sensibilizar en las comunidades judías. En Bava Metzia 59b, los sabios destacan repetidamente la prohibición de causar sufrimiento al ger y recuerdan que el pueblo de Israel también fue extranjero en Egipto. Y aunque esta opinión rabínica no se aplica del todo al grupo Anusim porque se entiende que vienen de un proceso de reconexión, esta enseñanza puede inspirarnos a que tomemos la iniciativa de por tocar puertas y encontrar respuestas y ayuda.
Es desde esta perspectiva que CEHISEF desarrolla su proyecto en Ecuador. Nuestro trabajo comenzó con el rescate, investigación y difusión del legado cultural sefardí, pero progresivamente ha incorporado espacios educativos y comunitarios para personas que, a partir de sus historias familiares, manifiestan interés en conocer sus posibles raíces sefardíes o Anusim y acercarse al judaísmo. El propósito no es sustituir a las autoridades rabínicas ni determinar el estatus halájico de una persona, sino crear puentes entre la memoria histórica, la educación, la cultura y la vida comunitaria, facilitando que cada proceso pueda desarrollarse con responsabilidad.
Esta visión también implica construir relaciones más amplias con comunidades judías de Ecuador y América Latina, instituciones de Israel, organizaciones culturales y académicas y otros actores que puedan contribuir al fortalecimiento de estos procesos. Creemos que la reconstrucción del legado sefardí no debe encerrarse solo al ámbito de la ritualidad, sino convertirse en una oportunidad para generar conocimiento, cooperación, educación y nuevas formas de participación comunitaria.