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Judeoconversos y anusim

Los judeo conversos en las cortes de los reyes y la relación de Ana Velásquez de la Torre con diversas genealogías sefardíes en américa latina

Judeoconversos en las cortes medievales y y la relación de Ana Velásquez de la torre con diversas genealogías sefardíes en américa latina

¿Qué historias se esconden detrás de los linajes que unieron las cortes ibéricas con América? Este estudio recorre la presencia de judíos y judeoconversos en el entorno de los Reyes Católicos y se adentra en la figura de Juana de Torres, personaje cercano a la familia real y vinculada a las primeras expediciones hacia el Nuevo Mundo. A través de genealogías, fuentes históricas y rastros documentales, el autor sigue una línea familiar que atraviesa siglos y continentes, desde la Castilla del siglo XV hasta la Nueva España y la familia Curiel. Una investigación que invita a descubrir cómo la memoria sefardí, las redes familiares y la migración dejaron huellas profundas en la historia de América Latina.

Trabajando en la genealogía de un cliente tuve el inmenso gusto de hacer varios hallazgos, aclaro hallazgos más no descubrimientos. La mayoría de las búsquedas de un ascendente judío suelen naufragar debido a la incongruencia de datos, fechas y la ausencia de fuentes primarias y secundarias. En este caso nuestro cliente de origen mexicano, solicitó la búsqueda a través del apellido Curiel de su abuela y empezó una interesante investigación que llegaría hasta las cortes ibéricas del siglo XV. Para hablar del papel de los judíos en las cortes ibéricas conviene remontarnos a una referencia casi común en muchas genealogías sefardíes conocidas en América, y son las que remontan a Yonati Bat Gedaliah o Paloma, mujer relacionada con Fadrique Alfonso de Castilla. La identificación de aquella mujer (llamada tradicionalmente Paloma) con Yonati Bat Gedaliah pertenece a reconstrucciones genealógicas posteriores y debe manejarse con cautela; sin embargo, la tradición de una mujer judía vinculada a Fadrique adquirió gran importancia por su conexión con la casa de los Enríquez, y, a través de ella, con algunas de las principales familias de la nobleza castellana. Ese es el principal tema que abordaremos. Con respecto a genealogías que datan hasta Yonati Bat Gedaliah y avaladas tanto por las comunidades judías de España y Portugal he encontrado personalmente referencias que me han sido mostradas por descendientes en Venezuela, Puerto Rico, México, Colombia, Ecuador, Chile y Brasil, lo que la convierte en una de las más acreditadas para la nacionalidad portuguesa o española por origen sefardi.

Presencia judeoconversa de Paloma Bat Gedaliah en la corte

La cuestión cobra especial interés al estudiar la corte de los Reyes Católicos.
El investigador Daniel Mesa Bernal (2019) en su trabajo Los judíos en el descubrimiento de América, recoge la tradición según la cual, Fernando el Católico descendía de una bisabuela judía llamada Paloma, a la que denomina “Paloma de Toledo”. El autor utiliza esa ascendencia como punto de partida para describir la fuerte presencia de judíos y cristianos nuevos en la corte aragonesa. Más allá de ciertos detalles genealógicos de esa tradición que necesiten comprobación documental, el marco histórico es claro: durante los siglos XIV y XV, médicos, financieros, administradores, escribas, recaudadores y consejeros de origen judío tuvieron una participación importante en las monarquías ibéricas.
Después de las conversiones masivas de finales del siglo XIV, especialmente a partir de 1391, muchas de esas familias no desaparecieron, sino que continuaron dentro de la sociedad cristiana bajo la condición de cristianos nuevos o conversos. La conversión podía modificar la identidad religiosa pública, pero no borraba de inmediato las relaciones familiares, económicas y culturales que esas familias habían acumulado durante generaciones. De allí que, en el siglo XV, algunas de las casas y oficinas reales estuvieran integradas por servidores de procedencia conversa en puestos de alta confianza.
En el caso de Yonati o “Paloma” estaríamos hablando de una posible dama cortesana, hija de un rabino -según relata el genealogista Abraham García(2026), en entrevista ofrecida en mi programa “Legados de Sefarad”- y que sería posteriormente cabeza en muchas genealogías procedentes de la casa del Duque de Alba. ¿Por qué las hijas de los rabinos serían buscadas como dama de compañía de las reinas? Por una simple razón, eran mujeres cultas que sabían leer, escribir y hablar en varios idiomas. En tiempos donde no había ni televisión ni internet por lo que la manera de aprender y entretenerse era a través de los libros. Mientras a una reina le acomodaba su vestuario, corte de cabello o peluca otra le leía libros o relataba historias de otros países, algo muy a lo Sherezade, solo que en muchas ocasiones la dama de compañía terminaba siendo también del rey. Y este es el caso de Yonati, la bisabuela de nada más y menos que de Fernando de Aragón.

Los conversos en las cortes de Fernando e Isabel

Apoyándose en diversos autores, Mesa Bernal (2019), describe cómo en el entorno de Fernando de Aragón hubo numerosos cristianos nuevos en funciones de Estado, hacienda, administración y ejército. Menciona, entre otros ejemplos, a miembros de la familia Sánchez, a Juan Cabrero y a otros oficiales vinculados con familias judeo conversas. También atribuye a ellos un papel crucial en las acciones políticas y financieras que favorecieron el matrimonio de Fernando e Isabel.
El autor en su libro “Los judíos en el descubrimiento de América” resume esta realidad con una frase expresiva: los reyes “vivían rodeados de conversos”. Esto permite comprender una de las grandes paradojas del período: la monarquía podía confiar funciones esenciales a cristianos nuevos y, al mismo tiempo, promover mecanismos de vigilancia religiosa contra quienes eran acusados de judaizar y, finalmente, decretar en 1492 la expulsión de los judíos que no aceptaran el bautismo.

Juana de Torres y el círculo íntimo de la reina

Dentro de este ambiente aparece una mujer especialmente interesante para las genealogías americanas: Juana de Torres, conocida también en diferentes tradiciones como Juana de la Torre o Juana Velázquez de la Torre. En ocasiones aparece como “Ana Velásquez de la Torre” utilizada en algunas genealogías, pero la fuente estudiada la identifica como Juana de Torres. Mesa Bernal(2019), la presenta como confidente de la reina Isabel y nodriza del príncipe heredero Don Juan, y afirma expresamente que “se sabía que era de origen converso”. Más adelante vuelve a llamarla “la conversa Juana de Torres”. Estas dos menciones son importantes porque no proceden de un simple árbol genealógico moderno, sino de un artículo publicado en el Repertorio Histórico de la Academia Antioqueña de Historia, por Mesa Bernal (2019). Haciendo esta mención nos estamos remitiendo a una fuente secundaria de confianza. Aunque “tomasianamente” hablando no he llegado al documento oficial de la corte (fuente primaria) ni creo hallarla dado el status que esta ocupaba y al no tener un expediente familiar abierto por la Santa Inquisición, documentos considerados hoy como los más válidos para la validación de una genealogía procedente de algún judío o judeo converso por lo que podríamos inferir que estamos ante una posible barrida del expediente como conversa al igual que el caso del célebre almirante Colón, una interrogante vigente hasta el dia de hoy del cual hablaremos en las próximas líneas. Sin embargo, cabe mencionar como referencias las citas como judeo conversa que otorgan a Juana, tanto Radio Sefarad, radio oficial de la Federación de Comunidades Judías de España, así como el portal ESefarad donde es mencionada junto a su hermano, Antonio Torres.
Su posición como ama o nodriza del príncipe Juan implicaba una cercanía extraordinaria con la familia real. En las cortes medievales y modernas tempranas, estas mujeres podían convertirse en personas de máxima confianza, no solo por el vínculo afectivo con el niño que habían criado, sino también por la intimidad que mantenían con la madre y con la casa del príncipe. La relevancia de Juana queda reforzada por su relación con Cristóbal Colón: cuando el Almirante fue encadenado en Santo Domingo por Francisco de Bobadilla, este escribió a Juana para exponer su situación, lo que demuestra que consideraba que ella podía hacer llegar su versión de los hechos al entorno de la reina, como en realidad ocurrió. A través de una carta, Juana de Torres logra la liberación del Almirante y su reenvío a la península (Mesa Bernal, 2019).
El mismo texto añade otro dato significativo: Antonio de Torres, participante en el segundo viaje colombino, aparece identificado como hermano de la conversa Juana de Torres. Así, esta familia enlaza directamente el círculo cortesano de Isabel con las primeras expediciones hacia América.

Las genealogías sefardíes de América Latina

La figura de Juana de Torres resulta especialmente atractiva para las genealogías sefardíes latinoamericanas porque numerosas familias americanas buscan sus raíces en linajes castellanos, aragoneses y portugueses que pasaron al Nuevo Mundo durante los siglos XV y XVI. En algunos casos esos linajes tenían antecedentes judíos o conversos comprobados; en otros, la tradición familiar o los árboles genealógicos posteriores han unido personajes históricos sin que exista todavía una cadena documental completa.
Por ello conviene distinguir dos niveles. El primero es histórico: en esta está bien sustentada la presencia de judíos y conversos en las cortes de los Reyes Católicos y en las primeras empresas americanas. El segundo es genealógico: para afirmar que una familia latinoamericana concreta desciende de Juana de Torres, de Paloma o de cualquier otro personaje cortesano, es necesario reconstruir la filiación generación por generación mediante bautismos, matrimonios, testamentos, protocolos notariales, mayorazgos, expedientes inquisitoriales y otros documentos contemporáneos.
El propio Mesa Bernal (2019), señala que después del descubrimiento, numerosos conversos se trasladaron a América y que en las primeras décadas del siglo XVI continuaron incorporándose a la administración y a la vida económica colonial. De esta manera puede trazarse un arco histórico que va desde la tradición de Paloma o Yonati Bat Gedaliah, asociada con Fadrique Alfonso de Castilla y la casa de los Enríquez, hasta las redes judeo conversas que rodearon a Fernando e Isabel y, finalmente, hasta Juana de Torres y su familia, vinculadas directamente con el entorno del príncipe Juan y con la empresa llevada a cabo por Colón.
La importancia de estas figuras no reside únicamente en probar una determinada ascendencia judía. Revelan, sobre todo, que la historia política de las monarquías ibéricas de los siglos XIV y XV y la primera historia de América estuvieron profundamente entrelazadas con familias judías y judeo conversas. Precisamente por ello, muchas genealogías sefardíes latinoamericanas vuelven una y otra vez a estos mismos círculos cortesanos. El reto consiste en separar la tradición plausible de la filiación demostrada y convertir, cuando la documentación lo permita, una memoria genealógica en una genealogía históricamente verificable.
De esta rama cabe destacar una sucesión que tendrá lugar en Nueva España (México) y es la que llegará hasta nuestro cliente descendiente de los Curiel. Sobre el siguiente tengo el pleno consentimiento de relatar esta sucesión genealógica la cual fue para el de gran alegría y para nosotros de mucho interés.
De Juana de Torres a Nueva España: la línea Pérez de la Torre, Ledesma y Curiel
Juana de la Torres, nacida en España hacia 1460 y de origen judeoconverso, habría desempeñado el importante papel de nodriza del príncipe Juan de Aragón y Castilla. Contrajo matrimonio con Juan Pedro Dávila Pérez, nacido en 1454. La descendencia de esta unión se proyectaría posteriormente hacia América, particularmente hacia el territorio de la Nueva España, actual México.
Dentro de esta línea genealógica encontramos a Diego Pérez de la Torre, nacido en España en 1482, quien contrajo matrimonio también en territorio español con Catalina Mejía. De esta unión descendería Melchor Pérez de la Torre, igualmente nacido en España, quien posteriormente viajaría a la Nueva España en calidad de encomendero.
El caso de Melchor Pérez de la Torre resulta especialmente interesante. Ya establecido en tierras americanas, contrajo matrimonio con Francisca de Xerez, identificada dentro de esta genealogía como una importante cacica indígena de la región de Jalisco. Este matrimonio representa un episodio particularmente significativo dentro de la línea familiar.
Conviene recordar que muchos de los hombres que participaron en los primeros procesos de conquista, colonización y establecimiento de encomiendas llegaron a América sin esposa. Las funciones de los encomenderos implicaban establecerse en territorios todavía inestables y asumir responsabilidades relacionadas con poblaciones indígenas, entre ellas su tutela y evangelización, dentro del sistema colonial impuesto por la Corona. En determinadas regiones, además, las relaciones entre españoles y poblaciones indígenas podían desarrollarse en contextos de conflicto y resistencia.
Por esta razón, el matrimonio entre Melchor Pérez de la Torre y la princesa indígena Francisca de Xerez adquiere especial relevancia dentro de nuestro estudio genealógico.
Hay, además, otro aspecto que merece ser destacado. Con frecuencia se ha generalizado la idea de que los judeoconversos o criptojudíos que llegaron a América eran hombres solos que posteriormente se unían con mujeres indígenas. Sin embargo, la documentación histórica muestra una realidad mucho más compleja. Para viajar legalmente a determinados territorios americanos, numerosos individuos debían acreditar su condición de cristianos viejos o presentar información relativa a su limpieza de sangre y antecedentes familiares, lo que podía implicar reconstruir varias generaciones de matrimonios y parentescos.
En consecuencia, entre las familias conversas que lograron establecerse legalmente en América encontramos también numerosos matrimonios previamente constituidos y redes familiares extensas. De allí que el caso de Melchor Pérez de la Torre y Francisca de Xerez resulte especialmente particular dentro de esta línea: no se trataría simplemente de una supuesta pauta general de unión entre un converso europeo y una mujer indígena, sino del matrimonio de un encomendero con una mujer perteneciente a la élite indígena regional.
De esta unión descendería Pedro Pérez de Ledesma, conocido posteriormente como Pedro de Ledesma. Con él aparece otro elemento particularmente significativo para nuestra investigación.
Pedro incorporó el apellido Ledesma, de carácter toponímico, junto con el apellido Pérez. Su trayectoria resulta especialmente importante porque, varias generaciones después de Juana de la Torres y Juan Pedro Dávila Pérez, la documentación inquisitorial vuelve a situar a esta familia dentro del contexto judeoconverso.
Durante una investigación relacionada con Pedro de Ledesma, la Inquisición habría examinado sus antecedentes genealógicos y encontrado referencias a familiares reconciliados por el Santo Oficio. Lo particularmente relevante es que estos antecedentes no se vincularían únicamente con la línea de Juana de la Torres, sino también con la de Juan Pedro Dávila Pérez. Según la documentación estudiada, algunos de sus antepasados habrían sido reconciliados en la Península y habrían llevado sambenito, una evidencia documental de enorme interés para reconstruir la memoria inquisitorial de la familia.
Este elemento resulta especialmente significativo si consideramos que los matrimonios entre familias de origen judeoconverso fueron frecuentes. Las redes familiares, económicas y sociales establecidas entre conversos favorecieron durante generaciones determinados patrones de endogamia. Por ello, los antecedentes inquisitoriales encontrados en la descendencia de Pedro de Ledesma no deben interpretarse aisladamente. En conjunto con las fuentes secundarias estudiadas y con la reconstrucción genealógica de las familias involucradas, constituyen un indicio adicional que refuerza la hipótesis acerca del origen judeoconverso tanto de Juana de la Torres como de Juan Pedro Dávila Pérez.
Pero la historia familiar presenta todavía otro elemento particularmente llamativo. Más de doscientos años después de los primeros personajes de esta genealogía aparece la familia Curiel. A partir de Jerónimo Curiel podemos observar sucesivas generaciones en las que el apellido continúa presente dentro de relaciones matrimoniales entre familias vinculadas entre sí. Esta continuidad puede seguirse durante varias generaciones y alcanza incluso los siglos XIX y XX. Estamos, por tanto, ante más de dos siglos en los que el apellido Curiel permanece dentro de una red familiar caracterizada por reiteradas relaciones endogámicas.
Este patrón merece especial atención porque la endogamia constituye uno de los fenómenos observados con frecuencia en determinadas genealogías judeoconversas y sefardíes. La conservación de vínculos matrimoniales dentro de círculos familiares relativamente próximos podía responder a múltiples factores: confianza, posición social, intereses económicos, redes mercantiles, continuidad cultural o preservación de relaciones establecidas entre familias desde generaciones anteriores. Así, la importancia de esta genealogía no reside únicamente en identificar un posible antepasado de origen judeoconverso. Lo verdaderamente significativo es observar la continuidad de determinados vínculos familiares a lo largo de varios siglos: desde la Castilla de finales del siglo XV, pasando por la llegada de descendientes a la Nueva España y el matrimonio con la élite indígena de Jalisco, hasta la posterior aparición de antecedentes inquisitoriales y la persistencia de relaciones endogámicas entre familias como los Curiel. Es precisamente la combinación de genealogía, documentación inquisitorial, matrimonios, migraciones y continuidad de redes familiares lo que permite analizar esta línea no como una sucesión aislada de nombres, sino como una historia familiar que atravesó España y América durante varios siglos.

Referencias

  • Mesa Bernal, D. (1989). “Los judíos en el descubrimiento de América”. Repertorio Histórico de la Academia Antioqueña de Historia”, año 1989, n.º 252, vol. 38, especialmente pp. 3–10 y 17–18. Versión digital disponible en eSefarad: Ver más
  • Radio Sefarad. (2016) “El origen de los apellidos Torres, Bautista, Alcaraz y Acosta”. Huellas, con investigaciones de Manuel Sanvicente, 6 Av 5776 (9 de agosto de 2016). Federación de Comunidades Judías de España [Video] Ver más
  • García, A. (2026). “Entre genealogía, identidad y genética sefardí, con Abraham García”. Legados de Sefarad, con Fernando Rivas Mejías, 6 Elul 5786 (19 de agosto de 2026). Federación de Comunidades Judías de España. [Video]. Ver más
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